Miércoles, 10 Septiembre 2014 00:00

Alejandro Arriaza, cantautor

¿Cómo empezaste a componer?

Fue por mi fascinación con la canción de autor. Cuando entré a la Universidad de San Carlos ya conocía a Joaquín Sabina, a Luis Eduardo Aute y al grupo Guaraguao, pero en la USAC conocí a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, y mi devoción al género quedó sellada. Entonces aprendí a tocar la guitarra y a interpretar todas esas canciones. Luego me di cuenta que todos mis amigos que también tocaban guitarra habían compuesto alguna canción, y así sencillamente, con la idea de no desentonar en las reuniones de amigos, decidí componer una, que fuera “la mía”, y después ya no paré.

¿Cuántos álbumes has grabado?

Tres: Tranquila tu Mente (2002), Artesanías para Voladores (2007) y Antronauta (2010).

¿Es difícil contar con 3 discos grabados en un país donde el apoyo al artista nacional siempre falta.... ¿Cómo ha sido en tu caso?

Es muy difícil. En Guatemala no existe industria musical, pero eso al principio no lo sabe uno. Cuando uno empieza, cree que en algún momento se va a aparecer alguien que le va a decir, “¡mano, te grabo un disco!”…pero en realidad nunca pasa, y en algún momento uno dice, bueno, si no lo hago yo ahorita por mis medios, no lo va a venir a hacer alguien por mí. Entonces es fundamental la ayuda de los amigos, que en mi caso grabaron los primeros dos discos por amor al arte (me refiero a los músicos, al ingeniero de sonido y al amigo que me diseña las portadas). Ya para el tercer disco logré conseguir un modesto apoyo de una ONG que patrocina proyectos culturales, lo que me permitió retribuir a la gente que trabajó conmigo. Pero en los tres casos yo he sido el productor de mis propios discos.

¿Tenés una canción grabada en tu primer disco, llamada "Ernesto querido" que está dedicada a Ernesto Ché Guevara.... ¿Qué significa el ché para vos?

Cuando me encontré a la figura del Ché Guevara quedé deslumbrado por el personaje. De eso hace ya bastante tiempo, más de quince años atrás, y le escribí la canción. El Ché es un personaje heróico por excelencia. Un argentino de buena familia, con una buena educación, que le da la espalda a la vida cómoda que hubiera tenido si hubiera querido y en lugar de eso recorre Latinoamérica buscando sus distintos rostros y realidades, y luego se embarca también en la historia épica por excelencia, la revolución cubana, que con muchísimo apoyo popular derriba una dictadura e implanta un modelo de dignidad que todavía perdura. Y por si eso fuera poco, en vez de quedarse en Cuba disfrutando una vida de gloria, renuncia también a eso para irse a seguir persiguiendo su sueño de una América, y posiblemente todo un mundo, libre, y muere en defensa de ese sueño. Definitivamente un arquetipo de soñador y de hombre íntegro e integral. Claro, después uno ve al Ché con otros matices, tenía defectos, era rígido en sus planteamientos, pero claro, era un ser humano. Igual, era un ser humano excepcional una figura admirable y destacada en todos los planos, y se sigue mereciendo todos los homenajes posibles.

Muchas de tus canciones son una denuncia de la realidad social guatemalteca, lo que hace suponer que es una realidad que no compartes, con las que no estás de acuerdo... Para Alejandro Arriaza, como debería ser esa realidad?

Pues la realidad hay que aceptarla tal como es, para luego proceder a cambiar lo que no nos parece de ella, es decir, no se puede cambiar lo que no se ha aceptado. La realidad actual es producto de la naturaleza egoísta e insatisfecha del ser humano, y para tener una nueva hay que abandonar esos parámetros. Entonces se llegaría a una realidad donde todos, absolutamente todos, tengan acceso a trabajar libremente en lo que gusten, no para sobrevivir ni mucho menos mal vivir, sino para crear y producir y usar el talento y energía humanos que tenemos. Así, en esa nueva realidad que se busca, todo ser humano desde su nacimiento tendría derecho a salud, educación, vivienda y comida (aunque no fuera con lujos, pero sí con dignidad), y nadie podría acaparar riquezas que no necesitara, especialmente a costa de la pobreza de los que lo rodean. En ese contexto, teniendo las personas sus necesidades básicas cubiertas y pudiendo trabajar con alegría para expresarse más que para sobrevivir, no habría violencia económica (que es causa de muchísimos crímenes actualmente), las mentes estarían más sanas y la vida sería más tranquila, de más respeto a la naturaleza (que es violentada por el afán desmedido de lucro) y de mayor calidad (menos consumo innecesario y más calidad real de vida).

En qué medida consideras que el arte, puede ayudar a construir esa realidad?

Lo que hace el arte en ese sentido es plantear ideas y proponer alternativas, para que la gente que entra en contacto con la obra artística se cuestione la realidad existente, y la posibilidad de construir esa nueva realidad deseada. El arte por sí solo difícilmente puede cambiar la realidad, pero es una importante herramienta como dedo que señala lo que está mal, y lo que se puede corregir.

¿Qué es lo que persigues con tu música?

Expresarme, transmitir lo que pienso y lo que siento, disfrutar haciéndola (tanto componiendo las canciones como cantándolas) y transmitirle algo a la gente. Las ideas que se guardan en las letras, las emociones con las que canto, algo de lo que hay ahí, compartírselo a la gente.

¿Qué te inspiró a escribir canciones como Circo realidad, Casa Nueva, Resistencia, Ixcan?

Todas mis canciones se basan en experiencias diferentes. Cada una de ellas tiene una historia detrás, y a partir de una experiencia se hilvana una canción completa, se imaginan otros escenarios, se usa como perspectiva de futuras posibilidades. Por ejemplo, Ixcán nació de una visita a una Comunidad de Población en Resistencia (CPR) en ese municipio de Quiché, con gente muy valiente e ingeniosa, de historias muy duras y crudas, pero que lograron salir adelante, y eso me inspiró la canción sobre la historia del Ixcán, como un poema épico de creación, destrucción y esperanza. La Casa Nueva de hecho se me ocurrió cuando me mudé a vivir solo, y eso fue una gran alegría y expectativa, y lo trasladé a una canción que habla de una gran casa nueva donde todos vivamos, una metáfora de un mejor país. Y así podríamos seguir…

De las canciones que forman parte de tus discos ¿Cuáles son tus preferidas o más queridas y porqué?

En realidad es muy difícil tener una canción preferida, pero de hecho mis favoritas no suelen estar en mis discos, sino al revés. Conforme voy grabando las canciones, de alguna forma me libero de ellas, dejo espacio para las nuevas, las que todavía no están grabadas o estoy todavía componiendo. Quizás sea porque las de los discos siempre son más antiguas o las he tocado más veces, y para grabarlas tengo que tocarlas (y oírlas) muchísimo, así que llego a cansarme un poco de ellas, aunque todavía disfrute cantarlas después. Y entonces me quedan las canciones nuevas, fresquitas y menos tocadas.

¿Cómo ves la realidad Guatemalteca?

Siempre ha sido difícil, este país que fue fundado como una gran finca, para que las mayorías trabajaran al servicio de un puñado de gente acaudalada. Y recientemente se ha complicado más, porque la guerra civil sembró de miedo y conformismo a las clases medias y bajas, y la publicidad tan salvaje y agresiva que tenemos ahora aliena a la gente y no los deja ver que el problema es la situación en la que están, creyendo que la solución es trabajar todavía más duro para comprar más cosas y así estar mejor.

¿A tu juicio que papel ha jugado el arte en la sociedad guatemalteca en los últimos años?

El arte en Guatemala durante todo el siglo XX ha sido muy vibrante, de mucha denuncia y reflejo de la realidad violenta y desigual que tenemos. Lamentablemente, por lo mismo ha sido ignorada por los grandes medios de difusión y los grandes capitales, que temen el despertar de conciencias que estas obras traen. Así, siempre se ha apoyado más bien a las obras más comerciales y “light”. Últimamente se ha agudizado este fenómeno, por la globalización y las nuevas tendencias. La gente quiere obras estéticamente agradables y vacías de mensaje, e incluso entre los creadores ha disminuido un poco la tendencia a crear con mensaje, con consciencia.

¿Crees que el arte puede ser un mecanismo de transformación social y porqué?

Definitivamente, pero debe ser un arte comprometido, pensado, que refleje la realidad, libre de ataduras o presiones económicas, y además debe ser un arte accesible a las masas, un arte al que mucha gente tenga acceso y del que se puedan apropiar libremente, que lo oigan y lo bailen, que lo vean por las calles, que incluso puedan participar en los procesos creativos, sólo de esta manera el arte puede aportar a la transformación social. Encerrado en salas de concierto caras o en galerías refinadas, sólo cumple una función estética para élites.

¿Cuáles son los principales desafíos del artista Guatemalteco?

Sustraerse a este ambiente comercial que empuja a traicionar lo que uno piensa y cree para buscar patrocinios y así congraciarse con los grandes formadores de opinión, que son los que al final cierran la puerta a los artistas que denuncian, e impulsan a los superficiales. Y también, precisamente, resistir en este medio tan poco estimulante, y no dejar de hacer lo que hacen ni perder la alegría en su quehacer artístico. Hay que seguir buscando las rendijas donde trabajar, y no dejar de hacer cosas nuevas y, precisamente, creativas. No acomodarse.

¿Cuáles crees que son los principales desafíos del arte guatemalteco para contribuir con los cambios estructurales que el país necesita?

El artista debe ser siempre fiel a sí mismo. Así como no debe plegarse al mercado, tampoco debe sólo buscar un resultado, por ejemplo un cambio estructural específico. El artista debe ver la vida, interpretarla y transformarla dentro de su obra. Si no le gusta algo de la realidad, la obra lo debe expresar y si le gusta, también, y entonces ya con hacer eso está brindando herramientas para la realización de estos cambios, pero así como no debe buscar ser superficial ni comercial con el fin de gustar y vender, tampoco debe dedicarse exclusivamente a lograr una causa específica, porque corre el riesgo de volverse panfletario y repetitivo. Debe ser fiel a sí mismo y su consciencia.